Vi a mi mamá sentada sobre su cama, mirando un montón de fotos y papeles sobre el cubrecama, me acerque a ella y luego de preguntarle “¿Qué haces?”, ella sonriendo me respondió “mirando estas fotos tuyas y de tu hermanita”. Luego me mostró unas cartas que yo le había escrito apenas cuando había aprendido a escribir.
Volví a sentir la necesidad de decirle a mi mamá la verdad, MI VERDAD. La noche anterior no pude dormir pensando en que ya era el momento, me armaba de valor y luego, imaginarme a mi mamá llorando y “culpándose”, hacia que retrocediera en mi decisión, pero aquella noche sentí que ya había llegado el momento.
- Mami ¿Me quieres?
- ¡Vaya pregunta que me haces! ¿Cómo crees que no te voy a querer? Eres, junto a tu hermana lo más valioso que tengo en esta vida.
- Pero no estoy seguro si siempre me querrás…
- ¿Qué sucede? Creo que hay algo que quieres decirme pero que no quieres a la vez… ¿Pasa algo?
- Si… hay algo que quiero decirte desde hace mucho
Silencio, mi mamá retiró las fotos y papeles que habían entre nosotros y me tomó de la mano y con su voz dulce y tranquilizadora me preguntó “¿Qué es eso que quieres decirme?”… “mami… yo, soy yo… gay”, así, torpemente le dije esa oculta realidad.
- (…) ya lo sospechaba. No tienes que temblar.
- ¿Lo sospechabas? ¿Tan obvio soy?
- No, una madre conoce muy bien a sus hijos, y siempre supe que algo había contigo. Además, en varias oportunidades has traído amigas pero nunca enamoradas, y siempre dices que no quieres casarte y mucho menos tener hijos.
- Pero eso es cierto, así exista una ley que permita casarme con algún chico, yo no lo haría.
- (sonrió) Para entonces, puede ser que conozcas a alguien quien te haga cambiar de parecer.
- Mami, te amo, eres la mejor mamá del mundo.
- Yo te amo más. Y no quiero que pienses que dejare de amarte por lo que me acabas de decir. No es pecado ser gay, no es un delito.
Nos abrazamos fuertemente, le di muchos besos, ella derramó unas lagrimas, me dijo que no era de tristeza, si no de saber que le tuve confianza. Luego, me dijo para decírselo a mi hermana, a lo que le respondí que ella ya lo sabía. Inmediatamente la llamó y cuando mi hermana ya había ingresado al cuarto, le hizo la pregunta.
- ¿Por qué no me dijiste que tu hermano es gay?
- ¿ah? (mi hermana me miró asombrada y le sonreí)… bueno, yo no tenia porque decírtelo, eso le correspondía a él, no a mi.
- Tienes razón, bueno, ahora ya lo se, solo falta tu papá y los demás familiares dan igual.
- Aun no quiero decirle nada a mi papá, no es fácil.
- Esta bien, pero tanto como ustedes y yo, conocemos como es él, así que sabemos bien que no lo tomara mal, es un hombre que los adora y no se hace problemas con estos temas.
- Si, lo se, pero por ahora no quiero decirle nada, al menos no por ahora que está lejos. Prefiero esperar a cuando regrese.
- (…) quiero conocer a tu enamorado – me dijo luego de una corta charla sobre mi papá.
- No, no tengo enamorado.
- Pero… ¿has tenido pareja?
- Si, claro que si, pero ahora no tengo.
- Bueno, entonces cuando tengas pareja, quiero que me lo presentes ¿ya?, quiero conocer al chico que le roba el sueño a mi hijo.
- Si mami, te lo presentare, no lo dudes.
Amé más que nunca a esa mujer que me trajo al mundo, si ya la amaba por su sencillez, inocencia, por su manera de buscarle lo sentimental y lo positivo a las cosas que muchas veces no las tiene. La amé más porque comprendió que el ser gay, no es pecado. Ella misma lo dijo y me sentí agradecido con la vida por tenerla como madre.
A la mañana siguiente, me hizo algunas preguntas sobre mis ex parejas, fue un poco extraño, ella quería saber que si habían sido chicos que hacían algo bueno en la vida, o simplemente habían sido vagos, no le dije exactamente cuantos ex tengo, pero le conté que nunca había estado con un vago. Mi hermana metió su cuchara contándole que sin que ella hubiera estado enterada, conoció a un ex mío.
- ¿el chico este, Beto, fue tu pareja?
- Si. – respondí aun con timidez.
- Muy lindo el chico ¿y por qué terminaron?
- ¿Por qué? … bueno, él se fue de viaje y se enfrío la relación.
Ahora, ya estoy más tranquilo al saber que mami lo sabe todo… o casi todo.

